El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta, según datos del Centro Español sobre el Trastorno del Espectro Autista, a más de 450.000 personas en España, lo que supone aproximadamente el 1 % de la población. Además, diversos estudios señalan un importante incremento de diagnósticos que se viene produciendo de manera continuada en los últimos 12 cursos escolares.
El TEA implica diferencias en mayor o menor medida en tres ámbitos fundamentales: el procesamiento sensorial, la comunicación e interacción social y el comportamiento y los intereses.
El hecho de que la afectación pueda ser diferente en cada uno de estos ámbitos explica el concepto de espectro: los retos pueden ser muy significativos en un área y leves en otra, y no existen dos personas con TEA iguales.
En relación con el procesamiento sensorial, algunas personas dentro del espectro perciben los estímulos de forma distinta, pudiendo mostrar hiper o hiposensibilidad. Así, podemos encontrar alumnado que experimenta un malestar intenso ante determinados sonidos, olores, luces, sabores o texturas que pasan desapercibidos para otras personas.
También puede ser habitual un interés inusual por determinados aspectos sensoriales del entorno, como oler o tocar objetos concretos, la fascinación por luces, objetos brillantes o que giran, así como una aparente indiferencia al dolor o a la temperatura, o la búsqueda de estimulación a través de movimientos repetitivos como balancearse, girar o saltar.
Cuando se produce una sobrecarga sensorial, algunas personas con TEA pueden entrar en situaciones de desregulación, que se manifiestan en episodios de frustración intensa o pérdida temporal de control (meltdown), o bien en mutismo, letargo, aislamiento o desconexión del entorno (shutdown).
En cuanto a la comunicación e interacción social, pueden aparecer dificultades en:
Conductas comunicativas verbales, existiendo personas TEA con lenguaje oral o sin él, personas que utilizan sistemas aumentativos o alternativos de comunicación, casos en los que se presenta una entonación, ritmo o tono diferentes, así como dificultades para comprender los distintos contextos comunicativos, la ironía o las normas sociales del lenguaje.
Conductas comunicativas no verbales, como el uso de expresiones faciales, el contacto visual o los gestos.
Desarrollo y comprensión de las relaciones sociales, en aspectos relacionados con la reciprocidad social, la interpretación de señales sociales o el establecimiento de amistades.
Por último, las personas dentro del espectro suelen mostrar patrones de comportamiento repetitivos (movimientos o verbalizaciones con función autorregulatoria), intereses restringidos o hiperfocos, así como una necesidad de rutinas y predictibilidad, que puede generar ansiedad ante los cambios. También pueden aparecer estilos de pensamiento rígido y la creación de rituales en actividades cotidianas.
Conforme las personas dentro del espectro crecen, puede aparecer una conducta conocida como masking, que consiste en ocultar comportamientos o emociones para adaptarse al entorno social. Este esfuerzo sostenido puede generar un importante desgaste emocional, dando lugar a ansiedad, depresión o desregulación.
Nuestro colegio es centro de atención educativa preferente para alumnado con TEA desde el curso 2023-2024. Esto implica que contamos con los recursos personales, organizativos y metodológicos necesarios para atender de manera específica a este alumnado.
Asimismo, trabajamos con toda la comunidad educativa para fomentar una cultura escolar inclusiva que valore la diversidad como un recurso, promoviendo actitudes de respeto, empatía y colaboración hacia el alumnado con TEA.
El aula preferente del CEIP Marie Curie, el Aula Revolotea, cuenta con una maestra de Audición y Lenguaje (AL), una docente de Pedagogía Terapéutica (PT) y una Auxiliar de Educación Especial (AEE). Su funcionamiento se organiza conforme a la ORDEN de 9 de octubre de 2013, de la Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte, por la que se regulan los centros de atención preferente para alumnado con trastorno del espectro autista.
Aunque los comportamientos del alumnado con TEA puedan resultar diversos, entendemos que responden a una forma diferente de percibir y procesar el mundo. Por ello, aprendemos a comprenderlos y respetarlos, partiendo siempre del conocimiento del nivel de desarrollo de cada alumno o alumna en los distintos ámbitos. A partir de ahí, proporcionamos los apoyos más adecuados, adaptando el entorno, las tareas, los estímulos, la metodología, los espacios y los tiempos a una forma distinta de funcionamiento cognitivo. Esta es la base desde la que organizamos el trabajo en el Aula Revolotea.
Con el alumnado de Educación Infantil, pasamos parte del horario escolar dentro del aula, trabajando rutinas como la asamblea o el trabajo en mesa, así como aspectos relacionados con el juego, los prerrequisitos para el aprendizaje y la motricidad fina y gruesa. Además, realizamos sesiones individuales centradas en la estimulación del lenguaje.
El resto del tiempo acompañamos y apoyamos al alumnado en sus aulas de referencia, favoreciendo su participación activa en las distintas propuestas educativas.
También fomentamos el desarrollo de habilidades sociales a través de las sesiones de Revolotea con amigos, en las que participan niños y niñas de otras clases para jugar y realizar actividades conjuntas.
Con el alumnado de Educación Primaria, la mayor parte de los apoyos se realizan dentro del aula ordinaria. Asimismo, organizamos talleres de habilidades sociales y desdobles para talleres artísticos o juegos cooperativos, en los que nuestro alumnado tiene un papel protagonista.